Las casualidades no existen, el universo te está hablando.

Hola de nuevo a tod@s.

Hoy, quiero hablaros de que cada vez tengo más claro, de la ausencia de casualidades y en su lugar le vamos a llamar por su nombre: causalidades.

Hoy, iba camino de la oficina de correos, a recoger un paquete, y mientras caminaba por la acera de una calle, he mirado sin motivo alguno, hacia la izquierda, la acera de enfrente, y justo veo un letrero enorme que pone : “Bar ——(el nombre de un chico que realmente me gusta) y he sonreído, y he continuado caminando. A los pocos minutos, me vuelvo a girar hacia el mismo lado de la calle y para mi sorpresa leo: Cafetería ——(el nombre del chico) y la sonrisa no se me ha quitado de la cara. Y a contiuación, le he dado gracias a Dios. Porque eso sé, que ha sido un mensaje de él, porque la de veces que he pasado por ahí, y nunca me había fijado☺️

En septiembre del año pasado, estuve todo el mes de vacaciones, y aproveché para estar unos días en Italia, con una de mis mejores amigas, y otros días en Londres con otra buena amiga. En esos días reflexionaba sobre lo que mi alma me susurraba de cambiar de trabajo, emprender…pero no sabía cómo. Llevaba tiempo siguiendo por redes sociales y YouTube a emprendedores como Sergio Fernández y Miguel Camarena.

Regresé a Madrid a finales de mes un día a media tarde-noche, y a la mañana siguiente, caminando por el Madrid-río, me adelanta Miguel Camarena y yo entendí que era una señal de Dios de venga…arriésgate. Me acerqué a él, le di en el brazó, él se quitó los auriculares, y yo, tímidamente le dije, hola: te conozco de Instagram, y quería darte la enhorabuena por tu emprendiduría. Sonrió y súper atento me dió dos besos, me agradeció mis palabras. Le conté un poco que deseaba emprender, pero que me daba miedo, y me pasó el número suyo que tenía un grupo donde ayudaba a gente emprendedora. Sinceramente fue increíble.

Yo regresé a Alcázar, mi pueblo, dónde trabajaba, y en febrero, me volví a Madrid de manera definitiva. Un día soleado, caminando por el puente de Segovia, oí la voz de alguien que escuchaba muy a menudo en vídeos de YouTube….sí…era Sergio Fernández. Para mí era increíble, la verdad, porque estaba a 3 metros de mí. Él estaba con un grupo de amigos, de los que se despidió y continuó con uno de ellos en la misma dirección que yo iba. A él no me atreví a acercarme, pero me sentí muy feliz y le di las gracias de nuevo a Dios. En tan poco tiempo tantos mensajes. Y no, aún no he dado el salto de emprender. Y os preguntaréis pero qué es lo que realmente quieres, lo que te susurra tu alma?? Pues ayudar a la gente comunicando, tipo terapeuta, coach, sobre autoestima. Alaaa mi talón de aquiles, en efecto, pero siento que ese es mi propósito de vida.

Hace poco he terminado el libro de Natalia Sanchidrián “vuela alto” y la verdad que ha sido otro toque de “vas a lanzarte de una vez?

Ya estoy en camino, pues compartir todo esto con vosotros por aquí, significa haber comenzado el viaje hacia la cima💪.

Un abrazo enorme a tod@s.

Y recordad “un día sin risa es un día perdido”

😘😘😘

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